martes, 22 de enero de 2008

Un constructor de Tomiño se fuga y deja en la calle a 56 trabajadores

Los empleados sospechan que ha vendido toda la maquinaria, que comenzó a llevarse hace quince días.

Un constructor del municipio pontevedrés de Tomiño permanece ilocalizable después de haber dejado por sorpresa en la calle a 56 trabajadores que tenía a su cargo y haber hecho desaparecer toda la maquinaria de sus empresas.

Manuel Martínez Barros es el responsable de las compañías Edificaciones Marbar, Granitos Tebra, Granite 99 y Promociones Marbar 04, que ocupan una nave industrial de más de 3.000 metros cuadrados junto a la carretera principal que atraviesa la parroquia de Tebra.

Los primeros operarios se incorporaron ayer a su jornada laboral a las seis de la mañana. Trabajaron durante dos horas, hasta que apareció el hijo del propietario, Marcos Martínez, quien les anunció el cierre de los negocios porque no había ni trabajo ni dinero para continuar pagándoles las nóminas. «Les dijo que no veía a su padre desde el viernes», comentó ayer el representante de la CIG, Xulio Vicente González, que se personó con otro delegado sindical en la empresa para asesorar a los afectados.

Poco a poco fueron llegando el resto de los operarios, que se quedaron estupefactos al conocer la noticia. A pesar de todo, los trabajadores no quisieron abandonar la fábrica y permanecieron en ella durante todo el día. Su intención era pasar allí la noche y no salir ni tampoco dejar entrar a ningún responsable de la empresa hasta que no se aclare su situación.

El grupo de empresas se dedicaba a la extracción de piedra de una cantera cercana, su transformación, así como la construcción y promoción de viviendas. Era una de las firmas más importantes de su sector en la comarca de O Baixo Miño.

Los trabajadores afirmaron ayer que había rumores de que los negocios no marchaban bien, que el jefe solía comentar «que a cantera non daba», pero jamás sospecharon cuando este comenzó a llevarse toda la maquinaria hace 15 días. «Pensábamos que las estaba llevando para otra cantera de Portugal, pero ahora creemos que la ha vendido, nunca nos podíamos imaginar que nos iba a dejar tirados de la noche a la mañana», afirmó ayer uno de los representantes.

«Estamos bastante fastidiados, aquí la mayoría tienen hipotecas o letras a las que no podrán hacer frente»

El inesperado cierre de las cuatro empresas causó una enorme desolación entre los empleados, no solo por el hecho de haberse quedado sin trabajo, sino también por la forma en la que conocieron la noticia, sin previo aviso y cuando estaban a punto de incorporarse para una nueva jornada laboral.

«Estamos bastante fastidiados, aquí la mayoría tienen hipotecas o letras que pagar. Por lo menos debería habernos avisado para que nos pudiéramos buscar la vida», comentaba ayer Guillermo Claro, uno de los trabajadores. «Yo tengo que pagar al banco 500 euros todos los meses por el crédito que pedí para construir mi casa y ahora ya no se cómo voy a pagar el próximo recibo», reconocía Carlos Pombal González, uno de los trabajadores más jóvenes de la empresa.

«Por lo menos que dé la cara y que diga lo que hay», añadía José Pereira, que llevaba un año trabajando para el Grupo Marbar y siempre con contratos de obra.

El cierre ha cogido desprevenidos a los obreros, que no están organizados sindicalmente. El representante de la CIG afirmó que la mayor parte de los operarios no estaban afiliados por miedo a las represalias del constructor, que imponía las condiciones laborales al margen de convenios y comités de empresa.

El sueldo medio de los empleados era de 1.000 euros, con pagas extras incluidas, por jornadas de diez horas diarias y con 15 días de vacaciones anuales, cuando lo establecido por convenio en esas condiciones son 1.500 euros mensuales.

- Extraído del diario La Voz De Galicia

1 comentario:

Anónimo dijo...

ya te digo

http://www.afectadospolaempresamarbar.blogspot.com/